TUIT, ese oscuro objeto del deseo (Alberto Blazquez Manzano)

“Ejemplo

Un reciente estudio del profesor Ethan Kross en la revista ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’ mostraba como el rechazo social activaba las mismas zonas del cerebro que el dolor físico. La llegada de un e-mail, wasap o tuit es algo más que una simple notificación virtual. Podrían considerarse pequeñas píldoras de la felicidad que provocarían un aumento del deseo de recibirlas. Este efecto placentero de interacción ayuda a diluir las fronteras entre el mundo virtual y real; lo cual, puede conllevar difi cultades de adaptación social.

Las personas sentimos la necesidad de pertenecer y establecer vínculos con otras, tal y como concluyen investigaciones como la de Williams (2002) acerca del ostracismo (estrategia destinada a ignorar a alguien), y sus efectos nocivos sobre el bienestar y la salud mental de las personas. Este sentimiento de pertenencia tiene un peso decisivo modifi cando la conducta de las personas que pasan a formar parte de un grupo, actúan en su nombre o lo representan ante otras personas (Baumeister y Leary, 1995). La propia pirámide de Maslow (1954) otorga a esta necesidad de pertenencia un lugar prioritario que se persigue una vez que las de seguridad o fi siológicas están cubiertas.

El ser humano como ente social, crea sus redes desde los inicios de la evolución constituyendo un nuevo paradigma denominado redes sociales, a través de las cuales desarrollaría el canal para el conocimiento, aprendizaje y comunicación (Blandin y Nava, 2011).

Las redes sociales virtuales son canales de interacción de personas y como tales, van adaptando su estructura para facilitar la expresión de las complejas técnicas de comunicación humana. En definitiva, sirven a las personas para sentirse importantes y aceptadas en el seno de un grupo.

La red social Twitter, serviría como ejemplo para analizar el proceso de seducción que nos lleva a utilizarla. Si asociamos las 5 W de la comunicación (what, why, when, where, how) con la necesidad de aceptación, podemos analizar qué elementos de su estructura darían respuesta a estas preguntas:

− Cuántos nos quieren y queremos (no seguidores y seguidos).

− Cuanto nos quieren y queremos (frecuencia de interacción, menciones).

− Cuándo nos quieren y queremos (momentos en los que interaccionamos).

− Dónde nos quieren y queremos (perfi l de los seguidores y seguidos).

− Cómo nos quieren y queremos (tuits con expresiones que acompañan a los contenidos, etc.).

− Por qué nos quieren y queremos (retuits de lo que se dice, perfi l, etc.).

A diferencia de una relación humana en directo, la interacción que ofrece el entorno virtual permite relacionarte on-line y off-line. El plano lógico parece tener preferencia.

Por ello, la conquista hacia lo emocional se convierte en una forma de cercanía muy similar a la vida real.

LA FASE DE ENAMORAMIENTO

Si tenemos en cuenta las fases de una relación, podríamos lograr un paralelismo con el grado de interacción en Twitter. Así, el primer paso sería conocer este nuevo entorno. Suele existir una cierta reticencia a utilizar un nuevo canal de comunicación que apenas conocemos.

Es como si nos hubiesen sugerido la discoteca como lugar de encuentro, cuando nosotros habitualmente frecuentamos pequeños bares.

Fruto de la presión social o de necesidades individuales, llega un día donde creas una cuenta de Twitter. Se trata de un mundo nuevo donde apenas sabemos movernos.

Afortunadamente, la simplicidad de su uso ayuda a que nos familiaricemos. Sin embargo, se podría decir que aún no hemos encontrado su verdadera utilidad, el efecto placentero del tuit.

Al igual que en una relación sentimental, en los primeros momentos nos sentimos atraídos por el físico ya que apenas hemos tenido tiempo de conocer en profundidad a la persona.

Siguiendo con el ejemplo de la discoteca, se podría decir que el hecho de haber entrado por la puerta de la discoteca por primera vez, te hace simpatizar con un grupo de personas que también frecuentan este lugar. Es la sensación de minimizar la presión del grupo que antes te invitaba a entrar y al mismo tiempo nos hace sentir en parte superiores a aquellos que no han entrado todavía.

Si ya hemos dado el primer paso, ¿ahora qué? Probablemente lo siguiente sea buscar a aquellos contactos que conocemos y que nos aportan seguridad en un entorno aún desconocido.

En Twitter, se trataría de seguir a aquellas personas o entidades que más nos gustan y que ahora, sentimos más cerca. Sin embargo, es posible que aún no tengamos claro la finalidad de estar allí. Puede ser que se trate de cumplir unas expectativas, de comunicar lo que haces o simplemente de encontrar un canal para informarte.

Quizás uno de los momentos más importantes, sea cuando logras tu primer seguidor/a y si es éste/a persona física, mejor. Es como si en nuestra discoteca ejemplo, un chico o chica se fijara en nosotros. Te preguntas qué le puede haber atraído de ti, ya que supone conocer a través de otros, nuevas fortalezas quizás desconocidas.

Te acaban de regalar un “follow” que te hace sentir importante. Es en ese momento, cuando comienzas a seguir a otros y comprobar que la táctica funciona. Refl exionas si el contenido de tu propio perfi l es más o menos adecuado o si presentarte y seguir a alguien, es la mejor estrategia para que te sigan. Tampoco estás seguro qué decir. Sientes la presión de decir algo. Empiezas a publicar frases que te gustan, noticias o pequeñas opiniones. En defi nitiva, comenzarías a vestir mejor y prestar atención a lo que haces y dices.

De repente, casi de forma inesperada, un día alguien te hace un retuit sobre algo que has dicho, o simplemente te menciona en un tuit. Es como si en aquella discoteca global, alguien te llamase por tu nombre y/o compartiese y te invitara a un refresco. Las endorfi nas empiezan a indicarte que este lugar es una fuente potencial de placer y que merece la pena seguir invirtiendo tiempo.

LA FASE DE CONOCIMIENTO

Pasar a la siguiente fase, solo es posible si se ha encontrado la verdadera utilidad de este entorno virtual. Así, comenzamos una nueva búsqueda más exhaustiva para seguir a otros candidatos y comunicar contenido. De hecho, es posible que abandones anteriores contactos que no aportaban lo que deseábamos.

Según tus expectativas comienzas a definir tu perfil ideal de contacto a seguir, en base a tres criterios cuantitativos principales: seguidores, seguidos y tuits (además del contenido como factor cualitativo). De esta manera, es posible que prioricemos contactos que tengan gran número de seguidores.

Esta elección explicaría la importancia de adquirir/comprar seguidores para mostrar este atributo en el perfil de Twitter. También es posible que valoremos más el contenido y frecuencia de tuits. O incluso lleguemos a un análisis más integral que permita valorar ratios en base a las tres variables anteriores: seguidores/seguidos, seguidores/tuits, seguidos/tuits.

En definitiva, comienzas a definir qué buscas en este nuevo entorno y en base a esta elección comienzas a construir tu propia marca personal.

También comienzas a descubrir la intencionalidad de los perfiles en base a los criterios anteriores. Así, perfiles con elevado número de seguidores y pocos seguidos, evidencia una actividad prioritaria de comunicar y menos de escucha. Otros perfiles con elevado número de seguidores pero también de seguidos, ilustran una táctica de seguir para que me sigan. Porque lo que es evidente es la imposibilidad de leer a un importante número de seguidores.

Rápidamente aprendes que la finalidad de todo miembro de la red es sentirse importante, bien sea por lo que ofrece, por quienes le siguen o por lo que hace. Y en este sentido, la “mención” cobra un protagonismo esencial y que se traduce en: mensajes directos, retuits o menciones en contenidos.

Además de los anteriores elementos y para facilitar esa mención, le añadimos la etiqueta o #hastag para que esta labor de búsqueda y posterior mención sea más fácil. Si somos conscientes del valor de la mención, es posible que no dudemos un momento en enviar un mensaje de agradecimiento por cada persona que nos sigue.

Y como en toda relación, también hay momentos de desencuentros. Tu primer “unfollow” o crítica ante un contenido, significa una señal de alarma que te invita a reflexionar sobre lo que estamos haciendo mal y provoque la retirada de confianza. Los estudios de neuromarketing indican que este momento es interpretado por nuestro cerebro como dolor, semejante al físico. Si el número de seguidores no es importante, esta sensación de rechazo sea aún más fuerte.

FASE DE CONFLICTO

Si nos encontramos en esta fase, es porque deseamos sacar el máximo partido del entorno. Quieres más y sientes que tus seguidores quieren más.

La forma de manifestar esta intensidad es en base a tuits y de seguir a otros que puedan devolverte el “follow”.

En los primeros compases, es habitual aumentar la intensidad cuantitativamente, manifestada en el número de tuits y/o contacto que sigues, esperando los frutos finales que son: más seguidores a nuestra cuenta, más menciones, más mensajes directos, más retuits o más tuits haciendo alusión a algún #hastag que hayamos creado.

En una fase más exigente, la atención se puede centrar más en la calidad y donde se seleccionaría el contenido y el perfil de los contactos a seguir.

Si las estrategias nos funcionan el número de seguidores y menciones aumentará. La cualidad asincrónica de un tuit nos permite leer el contenido cuando deseemos, lo cual nos recuerda lo importante que somos ante el grupo. Sin embargo, la necesidad de encontrar muestras de aceptación virtual, conlleva robar tiempo a la vida real. Comienzan los primeros conflictos basados en la falta de atención a las personas de tu entorno. Incluso no puedes evitar que en plena conversación intentes encontrar un momento de descuido para comprobar tu cuenta.

Si la vida real se convierte en fuente de confl ictos por este tema, la valoración interna de coste/benefi cio, nos puede llevar a disminuir los contactos reales para sustituirlo por los virtuales ya que estos últimos, son fuente de aceptación social y placer.

Cuando la vinculación con la red social es importante, puede llegar el momento en el que se considere un vehículo para canalizar las emociones.

El lenguaje no verbal que tanta información nos aporta en el mundo real, no nos puede ayudar en el virtual. Un tuit desafortunado o un comentario de un contacto puede ayudarnos a tomar consciencia de la importancia del equilibrio entre lo real y virtual en las relaciones humanas.

FASE DE ACEPTACIÓN

Probablemente el mayor éxito de integración con una red social como Twitter, es saber identifi car la utilidad de la misma como un canal de comunicación importante que hasta el momento, no puede suplantar la esfera física y emocional de 360o que te aporta la vida real.

Los emoticonos y contenidos audiovisuales intentan acercarse. Pero no olvidemos que la aparente discreción virtual de una red social, es en verdad un escaparate compartido por tus seguidores que permite dar rienda suelta a la interpretación.

Los estudios científi cos son un claro ejemplo de estas fases. Las primeras líneas de investigación han estado ligadas a la utilidad e importancia de las redes sociales en nuestras vidas. Pero una vez evidenciado su éxito, es cuando se comienza a investigar el impacto sobre la vida real, incluyendo sus efectos nocivos.

Pareciese como si el mundo real y virtual entraran en disputa en nuestros días por captar nuestra atención.

Vídeos y fotos se comparten para evidenciar los efectos nocivos de una apuesta desmedida por atender al mundo virtual. Lo cierto es que creemos que todo ha cambiado mucho con la incorporación de las redes sociales, pero si nos damos cuenta, cada una de ellas son un canal de comunicación que va evolucionando para incorporar el mayor número de matices posibles y parecerse lo máximo a la experiencia real.

El ser humano vive en una constante dualidad entre el dolor/placer. Es evidente que ser mencionado y seguido en Twitter te hace sentir importante. Pero saber discernir donde están los límites entre lo real y virtual, es la base para una adecuada gestión del tiempo y las relaciones humanas. El camino avanza hacia la toma de consciencia de la necesidad de separar claramente ambos entornos. Por cierto, ahora mismo acabo de ver a dos personas saludándose con un abrazo. Creo que voy a hacer un retuit de experiencia en mi cuenta de Twitter.

Artículo publicado en:
Blázquez, A. (2005) Tuit, ese oscuro objeto del deseo. Revista Capital Humano, 304, 58-62
Más información del autor:
http://albertoblazquezmanzano.blogspot.com.es
@Dr_Blazquez

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